Aceite de Oliva, Placer y Salud

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El comisario Fischler, ha tenido la virtud de encrespar no sólo a los olivareros españoles, sino a la opinión pública, primero proponiendo a la Comisión Europa una ridícula producción de 625.000 toneladas subvencionables favoreciendo significativamente a otros países europeos con menos tradición oleícola, y últimamente con su error de cálculo de hace casi un año suponiendo que en España había unos 166 millones de olivos, según los registros españoles cuando se pretendía la subvención por árbol, y ahora en un estudio pagado por la U.E. salen nada menos que 302 millones de árboles, casi el doble.

Pero como consumidores si es verdad que el asunto nos preocupa porque puede suceder como con la leche, que es más barata traída de otros países europeos, con el aceite la perspectiva es que terminaremos importando aceite italiano, eso sí al doble de costo que el producido aquí, hay otros aspectos que merecen una atención. La Uteco de Valencia ha denunciado la importación de aceite de avellana, que se declaraba en aduanas como aceite de girasol y posteriormente se comercializaba como aceite de oliva mezclado, y si el fraude con avellana podría considerarse saludable – el aceite de avellana es rico en monoinsaturados como el oliva – desde el lado del engaño abre caminos para el fraude comercial “per se” y para la entrada de otros aceites más baratos en la posible mezcla, sin olvidar que entre fraude y fraude, sufrimos aquello de la colza adulterada.

Pero el asunto es más grave. Nuestro conocimiento a través de la ciencia acerca de los efectos cardiosaludables y en la prevención del cáncer de mama del aceite de oliva ha alcanzado un elevado grado de madurez, y sabemos que el principal responsable de los mismos es el ácido oleíco, un ácido graso del que este aceite tiene un contenido excepcional. El consumidor en general nota la falta de campañas que hablen de estas virtudes del oliva, del conocimiento de los tipos  que hay en el mercado – confunde todavía el aceite de oliva con el puro de oliva en la anterior denominación y cree que es mejor que el virgen de oliva – , de que se incremente el consumo porque es muy gustoso al paladar y excepcionalmente saludable, que se le indique que estamos llegando a cifras peligrosas en el consumo de grasas saturadas de origen animal, en particular procedentes de lácteos, y cárnicos, sin olvidar que el consumo de aceite de oliva ha disminuido prácticamente a la mitad en 30 años cuando es cierto que el valor calórico total de nuestra dieta ha aumentado en más de un 12%. Con todo el ruido que hemos hecho, apenas consumimos 12 litros de oliva persona y año, cuando los griegos consumen 20 litros.

Para la mayoría de las personas con peso normal, resultaría incomparablemente mejor la merienda o el desayuno de pan con aceite, que algunos productos con grasas peligrosas que hoy se nos ofrecen.

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