• Bolleria industrial, sólo de vez en cuando

    Por hace 2 semanas
    La bollería industrial, sólo de vez en cuando

    La bolleria industrial, croissants, bollos rellenos de crema, palmeras, sobaos, bollos de cacao y similares, etc. añadidos de personajes famosos, puntos, colecciones, son un fuerte reclamo para que tiendas, máquinas expendedoras, autoservicios de gasolineras, e incluso establecimientos cercanos a los colegios, se conviertan en puntos de venta de productos de intenso sabor dulce, sensación agradable y al final una tentación a la que resultan difícil resistirse. Los nutrientes mayoritarios de la bolleria industrial son azúcares, harina de trigo, huevos y grasas de distinta procedencia,  los que suponen su aporte nutritivo y de calorías.

    Si además llevan chocolate, nata, etc. el número de calorías aumenta mucho, hasta una media de 450 calorías por 100 g. que puede llegar a 600. Una sola pieza supone la tercera o cuarta parte del total que debe tomar diariamente una persona y sólo se ha tomado la merienda o un capricho mañanero. Los carbohidratos en general suponen la mitad de la composición del alimento y de ellos la sacarosa o azúcar blanco 25-40 gramos (unos 5-6 terrones de azúcar) porque se añaden para conseguir un  apetecible sabor dulce y las grasas son muy importantes porque suponen entre 30 y 50 gramos/100g.

    Y sobre todo en función del tipo de grasa vegetal (oliva, girasol, soja), grasas hidrogenadas y parcialmente hidrogenadas (girasol, soja), grasas “trans” que se forman en el proceso industrial de endurecimiento que convierte el aceite vegetal líquido en una grasa sólida, untuosa y barata (aceites de coco, palma, palmiste) y grasas saturadas (manteca, coco o palma). Si lo que se añade son grasas saturadas, el consumo frecuente favorece la aparición de alteraciones vasculares y si son grasas “trans” resultan las menos saludables y las más frecuentes. Las grasas saturadas aumentan el colesterol LDL o malo y los triglicéridos en sangre y las “trans” son incluso peores porque además hacen bajar el HDL o “bueno”.

    Estas grasas “trans” baratas se emplean en muchos alimentos procesados (palomitas, patatas fritas “chips”, precocinados y cocinados como croquetas, empanadillas, canelones, pan de molde, pizza, galletas) porque se conservan más tiempo y tardan en enranciarse. Los fabricantes, en muchas ocasiones se limitan a indicar los términos “grasas o aceites vegetales” que pueden confundir al consumidor. La bollería industrial, la menos saludable, se limita a los más pequeños a un día a la semana, extensivo a los adultos que toman estos alimentos. Mejor un bocadillo de chorizo, jamón o chocolate o un producto de repostería casera hecho con aceite de oliva o girasol. Bolleria industrial, sólo de vez en cuando.

     

  • Sobre Jesús Llona Larrauri

    El Dr. Jesús Llona Larrauri es experto en Alimentación, Nutrición, Sanidad y Bromatología, miembro de la Real Academia de Medicina del País Vasco, de la Fundación Española de Nutrición, de la Academia Vasca de Gastronomía (1994-2006). Leer más sobre Jesús Llona Larrauri

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