El ajo, medicina milenaria (2ª parte)

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Pero donde parece volcarse la investigación sobre el ajo es en su acción sobre el aparato circulatorio. La arteriosclerosis puede ser grave cuando afecta a las arterias del corazón o del cerebro, siendo las cardiopatías isquémicas y los trastornos cerebro vasculares resultantes las principales causas de mortalidad. La toma regular de ajo crudo o sus extractos constituye una medida preventiva y terapéutica sólida.

Estudios realizados por el Prof. H.A.W. Neil de la Universidad de Oxford, una administración regular de ajo en extracto reduce la tasa de accidentes cerebro vasculares en 40% y la de infarto de miocardio en un 25%, y otro estudio demostró que después de 16 semanas de tratamiento tomando polvo de ajo, el colesterol total se redujo en un 12%, y la concentración de triglicéridos hasta un 17% .

Y un paso más en la investigación, los expertos reunidos en Berlín llegaron a comparar el efecto antiesclerótico del ajo con el de la aspirina, y para el Prof. Kiesewetter, 900 mg. de polvo de ajo diarios a partir de la tercera semana son equivalentes a 300 mg. de aspirina. Aunque existen algunos resultados prometedores, parece que hay que seguir investigando sobre un condimento, o sustancia en el caso de los extractos, que goza de la confianza de los consumidores, y permite la automedicación

Para algunas culturas el “olor a ajo “no es más que “olor a ajo “, mientras otras lo identifican con “olor “, “con mal olor “y con “mal aliento “. La investigación ha resuelto “el problema “sintetizando el condimento en forma de pastillas. La capsula se diseñó para que su contenido en polvo de ajo se vaya liberando a lo largo del intestino y se forme el componente activo sin que se note el olor, y hoy uno de cada diez anglosajones, toman pastillas de ajo, pero no lo consumen en la comida. Los ingleses toleran el ajo como medicina, y no lo soportan en la cocina, y por ello, dicen los expertos que es más sencillo hacer estudios sobre el ajo en Gran Bretaña, donde no están “contaminados “por la comida con ajo.

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Desde siempre, los entusiastas del ajo han buscado métodos para combatir el olor. En algunos países Mediterráneos se sirve, al final de la comida, trozos de regaliz, menta o clavos olorosos, aunque existen fórmulas más sencillas como masticar perejil ó apio fresco, ó enjuagarse la boca con agua y limón.Tambien una simple taza de café con leche, una manzana o una cucharadita de miel, contribuyen a combatir el mal aliento.

Si se desea utilizar el ajo con fines medicinales

La dosis media es de unos 4 gramos diarios, equivalentes a dos o tres dientes de ajo. “Mas ajo y menos botica”dice la Historia.  Ajo hervido, ajo perdido “, “Al que trabaja y anda desnudo, ajo y vino puro “, “Contra el olor, clorofila”, (en clara alusión al perejil y apio), dice el refranero popular.
Sus virtudes no llegan al chascarrillo que se cuenta de aquel alcalde de cierta localidad onubense, famosa por sus chistes, y hoy por sus cultivos de fresas que se exportan a toda Europa, que colocó ristras de ajos en las esquinas de las calles de su pueblo para solucionar el problema del tráfico, tras enterarse que favorecían la circulación.

El ajo, medicina milenaria (1ª parte)

2 Comentarios

  1. yo consumia salchichon :cervecero: me gusta aun, pero a raiz de falsificaciones, decidi hecharle dientes de ajo al pany me daba el mismo sabor;ademas conozco algo de sus beneficios.
    grscias doctor.

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