El hierro, un mineral importante en nuestra nutrición (1ª parte)

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Provocada por falta de hierro en el cuerpo las mujeres en edad fértil son las principales víctimas de la denominada anemia ferropénica, una de las diversas anemias que existen debido a las perdidas que sufren con la menstruación. Como consecuencia de la carencia de este elemento el 40% de las mujeres tiene anemia.Nuestro cuerpo contiene, en pequeñas cantidades, unos elementos químicos metales o metaloides denominados oligoelementos, que juegan un papel muy destacado en el metabolismo y son necesarios para determinadas funciones vitales. Además, su falta puede ser origen de enfermedad.

El hierro es uno de ellos, seguramente el más conocido, ya que muchas personas son bajas en éste elemento. El cuerpo de un recién nacido contiene unos 90 miligramos de hierro por kilogramo de peso, es decir, unos 300 miligramos; el de un adulto, aunque proporcionalmente solo llega a unos 70 miligramos, pasa de los 5 gramos – algo así como un clavo de tamaño mediano – repartidos de la siguiente forma: 2,5 gramos en la hemoglobina, 1 gramo de reserva en la médula ósea , y el resto repartidos para cubrir las oxigenaciones celulares.

La importancia nutricional del hierro radica en que este elemento forma parte de la hemoglobina, pigmento de la sangre que transporta el oxígeno desde los pulmones a los tejidos del organismo, llevando a su vez el CO2  producido en las combustiones para eliminarla con el aire expulsado por los pulmones. Asimismo en un componente fundamental de toda la cadena respiratoria de las células, y es necesario para la actividad de cierto número de enzimas que tienen importancia vital en el organismo.

Que el hierro es necesario y beneficioso para la salud y la vida es un conocimiento que se remonta a la antigüedad clásica. Los griegos lo utilizaban en pócimas y tónicos, e incluso en la Iliada se cita el caso de un héroe que, herido por error por Aquiles, se curó con la aplicación de limaduras de hierro que le hizo el propio Aquiles. Siglos más tarde, los médicos británicos observaron que el hierro era el remedio especifico para tratar algunas formas de debilidad pálida , lo que hoy llamamos anemia.

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Los expertos vienen proclamando de forma constante, que la falta de hierro en el organismo humano constituye hoy día uno de los grandes problemas mundiales de salud. En este orden de cosas, la Organización Mundial de la Salud, y la UNICEF han decidido coordinar sus acciones promoviendo un proyecto de 10 años de duración que trate de eliminar esta plaga moderna. Así, se sabe que más de las 2/3 partes de las mujeres en edad fértil y millones de niños de los países en vías de desarrollo padecen esta deficiencia, que se encuentra instalada en todas las sociedades, tanto de países pobres como de los ricos. Se calcula que entre el 10 y 20% de las mujeres en edad fértil de Europa y Estados Unidos padecen anemia, muchísimas más tienen carencia de hierro, y en cuanto a los niños las cifras se hacen incalculables.

La absorción de hierro por el organismo depende de las reservas de cada individuo, edades, sexo……, y se favorece por la bilis y las vitaminas C y E. Aumenta después de una hemorragia, de una anemia o de la fabricación anormal de glóbulos rojos en ciertas enfermedades, y disminuye si hay exceso de hierro en el organismo . Los alimentos influyen , y así, las proteínas de la carne, los azucares simples, y los ácidos ascórbico  y cítrico, facilitan su absorción, mientras el té, los fosfatos, los huevos, la leche y algunos medicamentos lo dificultan.

Al contrario que en otros oligoelementos el metabolismo del hierro no se regula con su mayor o menor pérdida, salvo en el caso de las mujeres que eliminan  entre 0,5 y 2 miligramos durante la menstruación, sino con los inconvenientes de la absorción intestinal de este mineral a través del duodeno. El organismo necesita entre 10 y 18 miligramos diarios, con el inconveniente de que sólo absorbe una parte del contenido en hierro de los alimentos, concretamente el 15% del existente en los productos animales y el 3-4% de los productos vegetales.

Casos en los que existe mayor riesgo.

Normalmente , la menstruación suele durar unos tres o cuatro días, siendo fuerte durante los dos primeros. Se calcula que la mujer pierde por termino medio unos 100 ml. de sangre  durante cada menstruación, y que una pérdida superior puede suponer carencia de hierro en el organismo. Ciclos menstruales cortos . Cuando la menstruación se presenta normalmente en ciclos de entre 15 y 21 días- lo normal es 28 – el organismo no dispone de tiempo suficiente para facilitar la recuperación de sus reservas de hierro.

El hierro, un mineral importante en nuestra nutrición (2ª parte)

 

 

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