La artrosis, una enfermedad muy común de las articulaciones

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La artrosis es una enfermedad muy común que afecta al 70% de las personas mayores de 60 años, y es por ello muy presente en nuestra sociedad. Se caracteriza por una degeneración de las articulaciones, sobre todo del cartílago articular que queda destruído con repercusiones en el hueso, mientras la membrana sinovial queda afectada. El cartílago está formado por unas células llamadas condrocitos, alterados por las condiciones medioambientales y parece lógico intentar frenar su deterioro.

Afecta a cualquier articulación, sobre todo a las más activas, las más usadas: rodillas, dedos de la mano, pies, cadera, raquis en la zona lumbar, etc. y cursan con dolor, son deformantes y generalmente no inflamatorias. Las articulaciones no están rojas ni calientes y el estado general del paciente es bueno, con dolores en momentos concretos. Los años, la edad, tienen una influencia importante, la sobrecarga ponderal y en los deportistas y profesionales los pequeños traumatismos.

La herencia apenas influye por lo que son importantes los factores medioambientales y las circunstancias personales con los pequeños traumatismos. Las circunstancias del entorno del enfermo, en las que entran las nutricionales porque situaciones carenciales o por exceso pueden ser la causa del deterioro de los cartílagos, sitúan a las formas de comer y en definitiva a las normas dietéticas, en un lugar privilegiado de futuro porque desempeñan un importante papel a través del intestino.

Alimentos aconsejados para la artrosis

Las proteínas son imprescindibles para regenerar el cartílago dañado y entre ellas las procedentes del huevo y los pescados blancos y azules; abundantes verduras, frutas, ensaladas y legumbres. Mantener la tasa de antioxidantes a través de frutas y verduras y principalmente las de vitamina A (betacarotenos de las espinacas, zanahorias, tomates, ciruela, albaricoque, lechuga, judías verdes (vainas), sandía, etc), vitamina C (guayaba, grosellas, naranja, limón, pomelo, mandarina, ajo, piña, etc.) y E (aceites de oliva virgen, girasol, gérmen de trigo, frutos secos, tomate, etc); ácidos grasos omega-3 y omega-6 a través del pescado y los aceites como hemos indicado.

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Selenio presente en los coquitos o nueces de Brasil de forma impresionante, pescados incluidas las conservas, mariscos, etc; manganeso, otro mineral importante en los piñones, avellanas, cacahuetes, pipas de girasol, almendras, plátano, berberechos, tomillo seco, etc.; zinc de las ostras (las más ricas en este mineral), cacao en polvo, hígado de ternera, riñones, pipas de girasol y de calabaza, pimentón rojo (páprika), mejillones al vapor, etc.; con abundantes aminoácidos azufrados como el ajo, espárragos, col-berza, pescados y mariscos, huevo, cebolla, algunas carnes, etc.; dieta ovolactovegetariana y dieta mediterránea; pan integral y multicereales.

Alimentos desaconsejados para la artrosis

Pan blanco y otros derivados del trigo hechos con harinas refinadas; grasas saturadas presentes en quesos, mantequilla, leche entera, tocino, manteca, carnes grasas, embutidos, pastelería y bollería industrial, jamón serrano; alimentos transformados que aportan grasas “trans” como platos preparados, patatas fritas “chips”, helados, algunas margarinas, etc.; aceites de semillas refinados de girasol, maíz y soja, salvo para el aporte concreto de vitamina E en un momento concreto; tabaco, algunos productos químicos, setas recolectadas en las proximidades de plantas industriales o de carreteras, insecticidas, etc. que pueden afectar a las bacterias que viven en el intestino.

Otros factores

No ganar peso para evitar la sobrecarga que supone en las articulaciones. Evitar el sedentarismo. Fisioterapia.

Suplementos para la artrosis

Sulfato de glucosamina y de condroitina. Harpagofito o garra del diablo. Uña de gato.

 

 

 

 

 

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