Dieta para los ejecutivos (1ª Parte)

0
10

Dieta para comer los ejecutivos. La esperanza de vida ha aumentado los últimos decenios hasta llegar en España a una media de 83,7 años para las mujeres y 75,8 los hombres, y es seguro que aumente todavía más, no siendo utópico pensar que relativamente pronto el hombre viva más de cien años capaz no sólo de dar años a la vida, sino también vida a los años.

Intervienen numerosos factores en la longevidad, encontrando a estas alturas del siglo XXI un mejor conocimiento de las en­fermedades y sus causas, y como consecuencia, una terapéutica mejor, las vacunas, la medicina preventiva, etc. pero seríamos injustos si negásemos el papel que desempeña la dieta, la buena manera de vivir con una correcta higiene alimenticia, la manera de comer bien, lo que no excluye de ninguna forma el buen comer, porque comer (y beber) es un placer. Se puede hacer y comer el plato más placentero del mundo, y guardar el sentido gastronómico y el respeto a la salud.

A lo largo de estos años, hemos dedicado buena parte de nuestra aten­ción a analizar y conocer mejor como come un segmento de nuestra sociedad, el formado por los ejecutivos, personas entre 30 y 65 años, bien dotados física e intelectualmente, con posibilidades económicas, pero por otra par­te sometidos a estrés casi constantes, con muchas horas de trabajo compro­metido a sus espaldas y generalmente dotados de buen apetito. Y de su aná­lisis en este caso resumido sacamos la consecuencia de que en general co­men demasiado bien, lo que a la corta ó larga se traduce en obesidad, dia­betes, colesterolemia, problemas articulares, trastornos cardiovasculares, cáncer…, que en buena medida se podría controlar ó evitar.

¿Qué dieta deben seguir los ejecutivos y cual será su actividad?

Una dieta sana pide comer de todo con moderación. La mayoría, lo que necesitan son alimentos sanos, no malos alimentos combinados con pasti­llas, y por ello se puede proponer el siguiente programa básico:

Sin resfriados

Refuerza tus defensas

Refuerza las defensas de tu cuerpo para pasar un invierno....  
SIN RESFRIADOS

Suscríbete ahora y recibe gratis la guía

1.- Consumir carnes magras y pescados, siempre a la plancha ó coci­dos, acompañados de ensaladas, ó verduras del tiempo cocidas. Las proteí­nas de calidad, en este caso de orígen animal, ayudan con sus aminoácidos a la reparación de las células y la regulación del metabolismo. Aunque las proteínas vegetales presentes en la ensalada y verduras son “incompletas”, son también necesarias y las combinaciones de cereales con legumbres a las que se puede añadir queso fresco ó leche desnatada, proporcionan un buen suministro de aminoácidos esenciales.

El contenido proteíco, a su vez, no debe exceder del 12% del total de calorías diarias porque cuando la ración alimenticia es excesivamente rica en carne, pescado, huevos, queso, etc. la sangre y las células quedan sobrecargadas en purinas, ácido úrico y de otros tóxicos, mientras el hígado y los riñones se alteran progresivamen­te, dando lugar a plazo más menos largo, a molestias renales, hepáticas, artríticas, cardiovasculares, etc.

2.- Disminuir la ingestión de grasas, especialmente las saturadas, hasta un 25% del total de las calorías totales, y sólo un 10% de saturadas. Es­tas se encuentran principalmente en los huevos, leche entera, quesos, yo­gur entero, carnes grasas, mantequilla, margarina elaborada con grasas de origen animal, y otras grasas de cocina. Privilegiar, por otra parte, el aceite virgen de oliva, los de girasol y maíz en preparados concretos, las grasas de pescado y en cantidades menores los frutos secos, cereales integrales, y algunas frutas, como el aguacate, verduras y legumbres. Reducir las grasas satura­das y utilizar las vegetales, es útil para reducir los niveles de coleste­rol en sangre, aunque algunas personas han de disminuir su ingestión de colesterol, sobre todo a partir leche entera y derivados, carnes grasas y huevos.

3.- Consumir gran cantidad de frutas y verduras frescas, especialmen­te las de hojas verdes ó colores rojos, que proporcionan las vitaminas, minerales y fibra que necesitan. Las tablas recomiendan unas dosis diarias de vitaminas y minerales aceptadas para una persona de peso y condiciones normales, y pueden conseguir sus mínimos con comidas equilibradas hechas a base de alimentos escogidos y preparados cuidadosamente. Esta opción es la más natural, menos cara, y más dificil, porque si fuma necesita más vitami­na C, si además hace deporte más potasio, y si es mujer más hierro y cal­cio, por lo que puede decidirse por tomar algún suplemento vitamínico-mine­ral que le garantice los mínimos.

De cualquier modo, pele la fruta lo me­nos posible tomándola cruda para beneficiarse de sus hormonas y enzimas. Y no olvide que los betacarotenos (zanahoria, ciruela, pera, manza­na) tienen que ver en la prevención de algunos tipos de cáncer, la vitamina C se asocia también con algunos cánceres y la inmunidad frente a ciertas en­fermedades, y la vitamina E y el selenio (germen de trigo, cebolla, atún, tomate, brecol ó brocoli, nueces de Brasil (kokitos)) también tiene que ver con la salud.

Dieta para los ejecutivos (2ª Parte)

Dejar respuesta