• La siesta, sus efectos beneficiosos (1ª parte)

    Por hace 5 meses
    La siesta, sus efectos beneficiosos

    La siesta ¿es un hábito latino, ó por el contrario, obedece a una necesidad de nuestro organismo? El llamado deporte nacional, ó sea, la siesta, ya sólo encuentra auténticos seguidores en verano. Las prisas y los horarios continuados, más en consonancia con el estilo de vida europeo, han convertido la cabezada de sobremesa en un lujo solo practicable cuando se está de vacaciones. O quizá, para sábados y domingos de todo el año.

    La siesta, verdades y mentiras

    Nuestro organismo está programado para dormir al mediodía. VERDADERO. La cronobiología ha descubierto que en el origen de la siesta existe un factor biológico indudable e independiente del proceso de digestión. Bruno Comby, autor del libro ELOGIO DE LA SIESTA, señala que existen dos descensos en el nivel de vigilancia del cuerpo, uno entre las doce del mediodía y las tres de la tarde, y otro nocturno, que se produce de las doce de la noche a las tres de la madrugada aproximadamente. Durante ambos períodos de bache del organismo aparece la somnolencia, aunque la del mediodía es más ligera.

    Hay que respetar los periodos naturales para dormir. VERDADERO. Estudios realizados sobre diversas tribus que viven en islas del Pacífico, indican que sus miembros respetan los periodos naturales de luz y oscuridad, y sus horarios no vienen impuestos por actitudes sociales y laborales, por lo que tienen una tendencia innata a la siesta en las primeras horas de la tarde. Incluso investigaciones realizadas por el Instituto Masplank, de Múnich, galardonadas por su interés científico, demuestran que el hombre está programado en un entorno neutro sin cambios de la luz a la oscuridad, para tres siestas al día. El ser humano posee, según este estudio, un ritmo interno que le lleva a dormir una hora por cada cuatro de vigilia entre las nueve de la mañana y las cinco de la tarde, que se rompen por el café y el trabajo.

    Cuando se trasnocha lo mejor es dormir mucho por la mañana para recuperar el sueño. FALSO. Dicen los científicos que es un error dormir por la mañana, que no permite compensar una noche en blanco, porque por la mañana el sueño es superficial y fuera de horas, mientras dormir después de comer el sueño es lento y profundo, permitiendo una buena recuperación física. No obstante, estos consejos sirven de poco cuando hay que trabajar ó cumplir obligaciones por la tarde.

    La siesta ayuda a prevenir el infarto. VERDADERO. Diversos investigadores han probado que la siesta constituye un factor de protección contra las enfermedades cardiovasculares, que incluso cuantifican de tal modo que una siesta de media hora diaria hace descender un 30% el riesgo de infarto.

    La siesta favorece la creatividad. VERDADERO. También parece demostrado que las personas que duermen la siesta media hora, están más descansadas y aportan numerosas ideas. Bruno Comby cita que algunas invenciones como el bolígrafo ó el tocadiscos, nacieron después de una siesta. Incluso, las personas que duermen una siesta tienen más vitalidad, evitan las tensiones, y aparecen amables, optimistas y positivos.

    La siesta, sus efectos beneficiosos (2ª parte)

  • Sobre Jesús Llona Larrauri

    El Dr. Jesús Llona Larrauri es experto en Alimentación, Nutrición, Sanidad y Bromatología, miembro de la Real Academia de Medicina del País Vasco, de la Fundación Española de Nutrición, de la Academia Vasca de Gastronomía (1994-2006). Leer más sobre Jesús Llona Larrauri

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