Los pacientes con cáncer avanzado sufren malnutrición (2ª parte)

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Los pacientes con cáncer avanzado sufren malnutrición, los alimentos o nutrientes que se relacionan con nuestras defensas son: antioxidantes, presentes en frutas, verduras y otros alimentos de origen vegetal, vitamina A y carotenoides en zanahoria, verduras de hoja verde, mantequilla, huevo, que evitan la proliferación de las células tumorales, vitamina C  principalmente en cítricos, inhibe la formación de nitrosaminas y aumenta la capacidad inmune del organismo, y vitamina E  en los aceites de germen de trigo, girasol, oliva que protege las membranas celulares de la acción de los radicales libres, licopeno, en los tomates rojos, luteína que evita la degeneración macular de la retina y los aminoácidos azufrados.

El ácido fólico un aliado del sistema inmunitario; la vitamina B6 encargada de reforzar la función defensiva y la B 12 necesaria para una buena defensa inmunitaria; minerales, selenio clave para mejorar las defensas y protegernos del envejecimiento, zinc cuyo déficit influye en la alteración de las defensas y en la inmunodepresión, calcio que protege de tumores colorrectales, el hierro necesario para formar los glóbulos rojos tiene propiedades inmunoestimulantes; y el magnesio que colabora en la respuesta al estrés y la ansiedad; fitoquímicos presentes en dietas ricas en frutas y verduras, sustancias que las plantas “aprendieron” a desarrollar a lo largo de millones de años para defenderse del sol y de otras agresiones de su entorno, impiden el desarrollo de células malignas y bloquean el crecimiento de los tumores, como sulfuros alílicos en ajo y cebolla, betaglucanos en la avena, indoles en col y crucíferas, saponinas en guisantes y judías, antocianinas en moras y frutas del bosque, fibra, ácido fítico y lignanos en cereales integrales; limoneno en cítricos; glucosinolatos en coles, brécol.

Fitoesteroles en frutos secos; polifenoles en frutas y verduras frescas y té verde; quercetina en manzanas y cebollas; hesperidina, en naranjas y limones; proantocianidina, con propiedades antioxidantes y proteger de los radicales libres, en uvas vino tinto y corteza de pino marino; ácido elágico en las uvas que protege los genes; fitoestrógenos que evitan la proliferación  celular descontrolada, en soja y fruta fresca, té verde y vino. Las buenas grasas, como el aceite de oliva virgen que previene el cáncer  de mama, ácidos  grasos omega -3  presente en el pescado azul y frutos secos previene diversos tipos de cáncer y  protege el corazón.

Los ácidos grasos muy insaturados (girasol, soja) hacen que las membranas celulares tengas abundantes radicales libres. Productos acidophilus que estimulan el crecimiento de bacterias beneficiosas en el intestino y protegen contra el cáncer de colon. Té verde que ha demostrado capacidad para inhibir las formación de células cancerosas. Incluir proteínas de alta calidad, sobre todo huevos, mejor en el desayuno que es muchas veces la comida que mejor se hace. Tomar los alimentos a temperatura ambiente o fríos si hay nauseas o dificultades de otro tipo. Si hay problemas para tragar, tomarlos en puré o troceados finamente. Cuando hay diarreas suprimir la leche y aumentar el consumo de yogures. Masticar bien y comer despacio. Cuando la alimentación tradicional es insuficiente, utilizar dietas de alto valor nutricional o suplementos que le recomendara sú médico.

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Alimentos desaconsejados para el cáncer

Hay riesgo con: azúcar blanco porque incapacita al organismo para defenderse; las bebidas alcohólicas, que actúan como depresores; consumo excesivo de café, reduce la capacidad inmunitaria; carne roja, puede interferir el sistema inmune sobre todo a través de su grasa; pesticidas peligrosos como el DDT, que está prohibido, pero puede aparecer en la grasa de los animales que lo ingieren; edulcorantes bajo sospecha no concluyente, mejor ser moderados; alimentos asados a altas temperaturas (carnes, pescados, verduras) que contienen sustancias precancerígenas (nitratos, nitritos, aminas heterocíclicas, hidrocarburos policíclicos), y alimentos ahumados. Proteínas, sobre todo las origen animal, con moderación porque favorecen la aparición de cáncer colorrectal. Evitar alimentos grasos, fritos, irritantes y ácidos, dulces o muy condimentados.

Otros factores

Dormir suficiente (7–8 horas); realizar ejercicio físico moderado o caminar todos los días al menos 30 minutos; seguir una dieta alimenticia saludable sobre todo de frutas y verduras. En caso de radioterapia, alimentos fáciles de tragar debido a las irritaciones de garganta y esófago; quimioterapia, el desayuno suele ser la comida mejor tolerada y debe ser abundante y nutritivo, para superar náuseas y vómitos; pérdida de peso, que el enfermo realice pequeñas comidas a lo largo del día; cirugía del aparato digestivo, mucha agua, régimen bajo en fibra y reducir o suprimir frutas y verduras; siempre bajo la supervisión del médico. Los estados de estrés, debilitan al organismo y hacen más vulnerable al sistema inmune. Cuidado con el consumo habitual de drogas que hacen que el organismo esté más indefenso. Una pérdida protéica causa déficit de determinados nutrientes (desnutrición proteíco-energética) que repercute en el sistema inmunitario. El ejercicio intenso y de sobreesfuerzo puede desequilibrar el sistema inmune.

Suplementos

Equinacea, aloe vera que activa el sistema inmunitario, uña de gato, hongos como shiitake y maitake que contienen betaglucanos potenciadores del sistema inmunitario, algas chlorella y espirulina que estimulan las defensas. En este caso se debe consultar al médico siempre. La semilla de linaza según la dieta de la Doctora Budwig.

Código europeo contra el cáncer

• No fumes; si fumas deja de hacerlo; si no puedes dejarlo, no fumes en presencia de no fumadores.
• Evita ponerte al sol durante un tiempo prolongado (especialmente personas de piel blanca o sensible).
• Mantén una adecuada higiene genital.
• Controla el consumo de bebidas alcohólicas, evitando los excesos.
• Evita la obesidad; sigue una dieta adecuada, rica en fibras, vegetales, frutas y baja en grasas de origen animal.
• La carne roja no debe superar el 10% de la energía total diaria.
• La sal procedente de todas las fuentes no debe superar los 6 gramos/día.
• Haz ejercicio suave; por lo menos media hora al día.
• Almacena los alimentos perecederos de forma que se minimice la contaminación por hongos.
• Cocina las carnes y los pescados a bajas temperaturas.
• Debes participar en los programas de vacunación la hepatitis B y hacerte  mamografías regulares pasados los 50 años de edad.

Los pacientes con cáncer avanzado sufren malnutrición (1ª parte)

 

 

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