Pan de semillas de calabaza

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Pan de semillas de calabaza

Las semillas de calabaza se consumen mucho en los países centroeuropeos, por ejemplo en Austria, donde las comen solas, en pan, sopas, ligeramente tostadas sin sal en ensaladas, purés, mueslis, postres, etc., y también su pulpa que llega a alcanzar 100 kilos de peso en piezas enormes. Incluso en Austria existe un aceite especial hecho con semillas de calabaza (nosotros lo hemos tomado) llamado aceite de Estiria, que se produce en la región del mismo nombre a partir de la variedad Cucurbita pepo styria, que se vende con éxito en los establecimientos de productos dietéticos.

En Alemania se aprobó en 1985, por la Comisión E de Alemania, su uso en la hiperplasia benigna de próstata. Las modas han ido arrinconando la calabaza y salvo algunos platos en el mediterráneo y nuestra porrusalda se utiliza muy poco. Pero volviendo a las semillas, no te las pierdas ahora con el pan. De la calabaza se consumen la pulpa, las semillas y hasta las flores que se toman rellenas o rebozadas.

Pero las semillas o pipas son un tesoro de gran valor nutricional y con cualidades muy interesantes. Las semillas de calabaza son una buena fuente de poliinsaturados omega-3 que con la fibra y los fitosteroles bajan el colesterol con el que compiten en el intestino y la hipertensión; su zinc, los ácidos fenólicos y la vitamina E son buenos antioxidantes y protegen las paredes de las arterias; el folato y el magnesio protegen el corazón y evitan el riesgo de arteriosclerosis; pero con todas estas virtudes de unas simples pepitas o semillas de calabaza, el zinc es la estrella nutricional porque mejora las defensas inmunitarias contra catarros, gripes, etc. y sobre todo se relaciona con un menos riesgo de agrandamiento y cánceres de próstata y mama.

El zinc es el material que más se encuentra en la próstata, una glándula muy pequeña que se encuentra bajo la uretra, que puede crecer a medida que el hombre cumple años y puede causar malestar y problemas de salud. La falta de zinc es muy frecuente en los hombres mayores del mundo occidental. También contienen fitosteroles, un tipo de esterol vegetal, con los que se trabaja en el desarrollo de las células cancerosas.

Si cree que el pan  de semillas de calabaza  y la costumbre de utilizarlas en su casa, pueden ser interesantes, consuma este pan, y por otro lado, si cree que el aceite de semillas de calabaza puede ir en su casa, no es raro y al contrario es muy popular en muchas culturas. Eso sí,  no mezclado con otros aceites que a veces se utilizan para abaratar el producto, sólo semillas de calabaza.

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Sobre Jesús Llona Larrauri

El Dr. Jesús Llona Larrauri es experto en Alimentación, Nutrición, Sanidad y Bromatología, miembro de la Real Academia de Medicina del País Vasco, de la Fundación Española de Nutrición, de la Academia Vasca de Gastronomía (1994-2006). Leer más sobre Jesús Llona Larrauri

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