El sulfato de glucosamina en la artrosis

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La glucosamina es un aminosacárido que forma parte de la reparación y formación del cartílago, de manera natural en nuestro organismo, pero con la edad, la actividad enzimática de la glucosamina sintetasa (enzima que activa la producción de glucosamina) va disminuyendo, con lo que se perjudica la regeneración articular. La enfermedad reumática y sobre todo la artrosis, es invalidante, crónica, que causa gran dolor y sufrimiento a unos cuatro millones de españoles, casi el diez por ciento de la población, más concretamente la artrosis de rodilla, y es con la osteoporosis y la obesidad las que más expectativa de aumento presentan el siglo XXI.

Se utiliza con éxito la glucosamina obtenida en otros organismo vivos como componente de la quitina que forma los caparazones de algunos crustáceos como langostas, cangrejos o gambas, que se han descrito como biodisponibles, y algunos estudios científicos indican que por lo menos, pueden frenar el proceso de artrosis (doctor Jean Ives Register, Unidad de Investigación del Cartílago y Traumatología, Universidad de Lieja Bélgica).

El sulfato de glucosamina es interesante en el tratamiento de la artrosis

Por las siguientes razones: son muy solubles en agua por lo que se absorben bien por el intestino y van rápidamente a los tejidos, y lo mismo se puede decir porque los cartílagos articulares captan muy bien ésta molécula. La utilización del sulfato de glucosamina frente a los ANE (antiinflamatorios no esteroideos) se justifica porque aún cuando la artrosis es una enfermedad básicamente degenerativa, existe en muchos casos un componente inflamatorio.

Por otra parte, aunque no hay evidencia de que la ingesta de 1,5 gr. de sulfato de glucosamina (la más habitual) signifique riesgo para la salud, se sabe que pueden provocarse efectos adversos en las diabetes y en las alergias, por lo que se impone la consulta al médico.