El Skrei, un bacalao que es un placer para el paladar

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El skrei, es un bacalao exquisito, de temporada entre febrero y abril, migra cada año desde el mar de Barents, en el Círculo Polar Ártico, hasta las islas Lofoten, en Noruega donde deja cada ejemplar 5 millones de huevas, y en este viaje come mariscos y arenques, llega a alcanzar 1,80 metros de talla y unos 45 Kg. de peso, pierde grasa, gana músculos y su carne se hace blanca, jugosa,  firme y delicada marcando calidad y la mayor parte de la grasa se acumula en el hígado.

En las Lofoten les esperan los pescadores que hacen sus capturas como hace miles de años y lo preparan en forma de rodajas escalfadas con patatas y zanahorias hervidas y mantequilla, plato delicatessen noruego y también por su parte cocinan la lengua, el hígado y las huevas.

España, Portugal o Italia son buenos consumidores de bacalao, debido en parte al tradicional precepto católico de la cuaresma, se ha comercializado salado, secado sin sal, o seco salado, pero cada vez hay más demanda del producto fresco, con sabor a mar.

El skrei, terso y gustoso según la preparación que se haga, está entre nosotros en 2-3 días de viaje a través de Europa, buena relación calidad – precio, y merece la pena probarlo en su temporada.

Su carne contiene proteínas de calidad con todos los aminoácidos esenciales, poca grasa rica en ácidos grasos omega-3 saludables con efectos beneficiosos frente a enfermedades coronarias, asmáticas y arteriosclerosis, disminución de los niveles de colesterol y triglicéridos en sangre, reducción de la  presión sanguínea y favorable frente a varios tipos de cáncer, buenos minerales sobre todo potasio, fósforo, calcio y selenio y algunas vitaminas entre las que destaca la B9 o ácido fólico y B 12.

Los restaurantes, desde que lo puso de moda Paul Bocuse en 1987, ofrecen el skrei sobre pil-pil de piquillos, crujiente de patatas, arroz meloso, con almejas en salsa verde, y fusiones japonesas, mientras la cocina doméstica lo prepara con mucha sencillez como cualquier otro pescado magro a la plancha, poco frito, pasado al horno y unas verduritas, rebozado, etc. De verdad, el bacalao Skrei es un placer para el paladar.